Tomar el pulso, una ventana a nuestro corazón

Noticias | 03 oct 2019

Tomar el pulso, una ventana a nuestro corazón

La fibrilación auricular es uno de los trastornos cardíacos más frecuentes de este siglo, junto a la enfermedad coronaria y los defectos valvulares, entre otros. Su importancia reside en que pueden dar como resultado coágulos sanguíneos que pueden desprenderse y bloquear vasos dentro del cerebro o que van hacia él.

Por esto, es una causa muy común de hospitalizaciones sobre todo en la población anciana. En pacientes mayores de 80 años llega a tener una prevalencia del 15%, y es responsable de accidentes cerebrovasculares después de los 65 años. Además, puede provocar Insuficiencia Cardíaca, entre otras patologías, e incluso la muerte.

El mes de septiembre fue declarado el Mes de la Fibrilación Auricular para promover la toma de conciencia sobre esta enfermedad muy frecuente en el consultorio del cardiólogo, pero poco difundida. Desde la Fundación Cardiológica Argentina nos sumamos a la fecha con la responsabilidad de siempre de difundir información confiable a la comunidad.

Según el último consenso de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), 5 millones de personas la padecen y para el 2050 se estima que alrededor de 8 millones serán los afectados. Por eso, es considerada en la actualidad una de las arritmias más frecuentes. Pero, su impacto es y será cada vez mayor conforme aumente la expectativa de vida.

En este sentido, su detección y tratamiento en conjunto con todos los otros factores de riesgo cardiovascular se vuelve fundamental.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo para tener un evento cardiovascular son modificables y tratables. Controlando la hipertensión arterial, el tabaquismo, la diabetes, la obesidad, la vida sedentaria, el consumo de sal y la hiperlipidemia, se ayudará a evitar el primer ataque cerebrovascular y los ataques cerebrales recurrentes.

Síntomas de alerta

Los síntomas más comunes de la fibrilación auricular son palpitaciones, mareos, falta de aire, cansancio, fatiga y hasta dolor de pecho. Y la manera más sencilla de detectarla es a través del control del pulso en la muñeca o en el cuello.

El pulso normal es regular. Pero, ante la presencia de alguna arritmia se vuelve irregular. Por eso, es tan importante la consulta con el cardiólogo, quien realizará un examen físico y luego un electrocardiograma. Posteriormente, de ser necesario, indicará estudios de larga duración como el Holter de 24 y 48 horas, o hasta 7 días. También, existen dispositivos de más larga duración, algunos adheridos al cuerpo y otros implantados debajo de la piel.

Actualmente, la tecnología ya nos ayuda con el diagnóstico. Existen “relojes inteligentes” y dispositivos conectados al celular, mediante Bluetooth, que realizan el registro y hasta el diagnóstico de arritmias que luego deben ser consultados con el médico de cabecera.

Por la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), con el asesoramiento del Dr. Francisco Toscano Quilon, médico cardiólogo (MN 95.358) y miembro de la FCA.