Cómo prepararnos para la vuelta al cole

Noticias | 01 mar 2020

Cómo prepararnos para la vuelta al cole

Estamos ante un nuevo comienzo del ciclo lectivo y llega el tiempo de los chequeos médicos y los aptos físico escolares. Realizarlos es muy importante porque nos permite conocer el estado de salud de nuestros hijos y saber si están en condiciones de realizar actividad física. Si bien la muerte súbita es poco frecuente, es necesario hacer estudios que alerten y/o descarten esta posible afección.

“Además de cumplir con las instituciones educativas, estos certificados nos permiten conocer el estado de salud de nuestros hijos, detectar posibles enfermedades y fomentar la cultura de la prevención. Más aún, cuando quizá sea el único control médico que se les realice durante todo el año”, explicó el Dr. Gonzalo Diaz Babio, médico cardiólogo (MN 129.388) y miembro de la Fundación Cardiológica Argentina (FCA).

Qué debe incluir

“Como mamá y médica, considero que la rutina debe incluir inicialmente la visita al médico pediatra. Si, de acuerdo a la evaluación que realiza, se requiere un examen más avanzado hacemos una interconsulta con el cardiólogo infantil. Además, en el chequeo general contemplo el control oftalmológico, un examen auditivo, la evaluación bucodental, y en algunos casos un análisis de sangre para descartar otras patologías”, afirmó la Dra. Alejandra Angrisani (MN 136.393), médica cardióloga, miembro de la FCA y mamá de Emma.

“Es fundamental cumplir con el calendario oficial de vacunación, esto no debe ser motivo de discusión. Las vacunas han permitido que desaparezcan enfermedades graves y potencialmente mortales, como la viruela, o que disminuyan otras notablemente, como la poliomielitis, el sarampión y el tétanos”, aseguró.

Para el apto físico la evaluación contempla 2 etapas: la primera incluye un interrogatorio completo donde se reciben los datos personales, se indaga sobre los antecedentes de enfermedades previas y quirúrgicos, antecedentes heredo-familiares, en especial los cardiovasculares. Además, se consigna si toma algún fármaco, si es alérgico a algún medicamento, y también la utilización de drogas de abuso.

La segunda etapa es el examen físico. Aquí se realiza la medición de la talla, el peso y el índice de masa corporal. Se toma la presión, se lo ausculta para buscar soplos, latidos cardiacos y todos los pulsos. Se realiza un examen osteomuscular para evaluar lesiones previas, movilidad articular y fuerza muscular.

“Si luego del interrogatorio y del examen físico me encuentro con un niño sano, sin antecedentes ni sospechas de alguna patología, no es necesario avanzar con estudios complementarios. Sin embargo, en el caso de los adolescentes, mi consejo es realizar periódicamente un electrocardiograma (ECG) por los cambios a nivel cardiovascular que experimentan en su crecimiento”, analizó Diaz Babio.

“Dentro de las citas de principio de año también me ocupo de agendar para Emma una consulta con el oftalmólogo y otra con el otorrinolaringólogo. Ambas son muy importantes”, comentó la Dra. Angrisani. Generalmente, atribuimos los problemas de aprendizaje a trastornos del desarrollo o de la atención, pero muy pocas veces los relacionamos con problemas auditivos o visuales.

Es fundamental detectar alteraciones visuales que pueden disminuir el desempeño en la escuela, y también concientizar y educar a nuestros niños sobre la importancia de prevenir el uso excesivo de las pantallas. Además, diagnosticar diferentes tipos y grados de déficit auditivos. Realizar la evaluación foniátrica es muy importante para diagnosticar alteraciones de la dicción, la fluidez y la deglución.

“Uno mismo tiene que sacarse el guardapolvo, ponerse en el lugar de padre y llevar a su hijo a los controles habituales para que crezcan y se desarrollen en plenitud”, finalizó el Dr. Díaz Babio. Ambos especialistas coinciden en que “hay motivar a los chicos para el regreso a clases, lo bueno del encuentro con los compañeros y las nuevas actividades; volver a adaptar los horarios en casa, escucharlos ante posibles temores; y preparar en familia la mochila y los nuevos materiales escolares”. Una manera de encarar la vuelta al cole con tranquilidad y salud, y contentos ante los nuevos desafíos.