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Noticias | 06 mar 2019

El corazón, ¿un problema solo de los hombres?

Hoy en día la mayoría de las mujeres trabajan más de 10 horas por día. Las exigencias culturales las obligan a ser exitosas, tener un salario digno y no ganar menos que los hombres; estar en formar, ahorrar, y tantas otras tareas que no hacen más que potenciar sus chances de sufrir un infarto de miocardio. En este terremoto de obligaciones el órgano que mas sufre es el corazón.

Si bien, durante las últimas décadas del siglo XX se realizaron excelentes campañas de prevención ginecológica, con la legendaria Tita Merello como abanderada de la frase “muchacha, hacete el Papanicolau”; estas acciones, y el error médico de considerar que se infartaban poco, llevó a la mujer a focalizar su preocupación en su aparato reproductivo. El corazón enfermo era un problema del sexo masculino.

El corazón, ¿un problema solo de los hombres?

No es habitual que las mujeres concurran al cardiólogo a realizar una consulta preventiva, pero sí saben que tienen que ir a hacerse un control mamográfico o un papanicolau. Por lo general, llegan al consultorio cuando acompañan al marido y antes de irse preguntan sobre ellas o nos piden que les tomemos la presión arterial, con el argumento de que hace mucho que no se la miden.

La baja percepción de que la mujer puede enfermarse del corazón es un problema también de los médicos. Hasta hace unas décadas considerábamos que sufrir del corazón era solo una cuestión de hombres y que el riesgo era muy bajo en las mujeres. Hoy sabemos que no es así y que incluso es más grave en ellas.  

Las mujeres presentan los infartos un promedio de 10 años después que el hombre, más en forma crónica que aguda, y luego de los 65 años tienen una mortalidad 15 veces mayor. En ellas, el impacto del estrés es cada vez de mayor. En la actualidad, una de cada tres mujeres se va a morir del corazón.

Y ha sido nuestra responsabilidad como cardiólogos haber subestimado la enfermedad cardiaca en las mujeres. Todavía hoy persiste este sesgo de género. Una investigación argentina, que evalúa las decisiones terapéuticas que los médicos adoptan a diario en unidades de cuidados intensivos del país, revela que los hombres y las mujeres que llegan a un hospital con un infarto no siempre reciben la misma atención. A ellas les hacemos menos cateterismos, les colocamos menos stents y les realizamos menos cirugías de by pass. Incluso reciben menos tratamientos con fármacos recomendados para utilizar al alta médica. Además, casi toda la investigación médica se realizó sobre hombres, esto ha hecho invisible para la ciencia médica a la mujer.

La idea de que la enfermedad cardiovascular es más propia del hombre y que el cáncer lo es más en la mujer, es algo que no sólo impacta en la población, sino también en el pensamiento médico. Saberlo y modificarlo ayudará a optimizar los tratamientos.

Recomendaciones

Deben prestar especial atención aquellas mujeres con antecedentes familiares, que durante el embarazo hayan tenido presión arterial o glucemia elevada o sobrepeso excesivo. Es por esto que invitamos a todas las mujeres a hacerse un chequeo cardiaco. Conocer sus valores de colesterol, triglicéridos, glucemia o presión arterial debería ser tan común como el hombre conoce la formación de su equipo de fútbol y la mujer su talle de ropa.

Desde la Fundación Cardiológica Argentina trabajamos para revertir esta situación. El Programa Corazón y Mujer se encarga de que todas las mujeres argentinas sean abanderadas en el cuidado del órgano más noble que tenemos, un órgano que tiene mucho ver con ellas, ya que a través de la historia se lo relacionó estrechamente con el amor.

Por el Dr. Jorge Tartaglione (M.N. 67502), presidente de la Fundación Cardiológica Argentina