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Acceso público a la desfibrilación: por un verdadero acceso para todos

La Semana de la Lucha contra la Muerte Súbita es una ocasión ideal para fomentar el conocimiento y toma de conciencia en toda la población sobre la importancia de la reanimación cardiopulmonar (RCP) y el manejo del desfibrilador externo automático (DEA) para la atención temprana de la muerte súbita extra-hospitalaria. Desde la Fundación Cardiológica Argentina redoblamos la apuesta que asumimos junto a la comunidad para que esto sea una realidad de todos nosotros.

En Argentina se producen alrededor de 40.000 muertes súbitas al año y el 70% se ocasionan fuera de los hospitales – en el hogar, en el trabajo, en clubes, en los campos de juegos deportivos, en lugares públicos e incluso en la calle-. Esta situación ubica a la comunidad no-médica en la primera encargada de atender un episodio de esta naturaleza.

En este contexto, las enfermedades cardiovasculares tienen el triste privilegio de ser la causa de muerte más frecuente en nuestro país y en todo el mundo occidental.

Además, la muerte súbita puede ocurrir en personas con una enfermedad cardíaca conocida o en aquellas que ignoran el problema ya que nunca han tenido síntomas o, si los tuvieron, fueron leves y no los relacionaron con el corazón. Puede ocurrir a cualquier edad y puede estar relacionada, o no, con una actividad física o deportiva.

A pesar de lo mucho que venimos trabajando desde la Fundación Cardiológica Argentina para generar una conciencia colectiva acerca de este tema, aún hoy no muchos saben que la única forma, científicamente establecida, de salvar una vida luego de un episodio de este tipo es aplicando en forma rápida y eficaz maniobras de RCP y desfibrilación.

Hacerlo dentro del 3 primeros minutos de ocurrido el evento, aumenta las posibilidades de llegar con vida a un hospital en un 79%. Pero, por cada minuto que se demora la aplicación de estas medidas, se reducen en 10% las posibilidades de continuar con vida.

Ésta es la razón por la cual desde nuestros inicios venimos promoviendo la toma de conciencia en la población sobre la importancia de que cada vez más personas se encuentren entrenadas en técnicas de RCP y manejo del DEA, para aumentar las posibilidades de sobrevida de una víctima.

Con el mismo énfasis, al igual que otras organizaciones internacionales y nacionales, nos hemos preocupado por estudiar el diseño de programas que promuevan la importancia de contar con un plan de acción organizado que garantice no sólo la disposición física de los DEAs sino el adecuado entrenamiento del personal en maniobras de RCP, manejo de DEA y el diseño de un protocolo de acción que garantice la colocación de un desfibrilador externo automático en el pecho de la víctima dentro de los primeros minutos de ocurrido el paro cardíaco.

Así, hemos impulsado que todos los lugares de gran circulación de personas, como puede ser un colegio, un club, un shopping, un estadio, entre otros, cuenten con “planes de acceso público a la desfibrilación”, fundamentales para que cualquier miembro de la comunidad pueda atender una emergencia de este tipo.

En este sentido, hemos acompañado la sanción de 2 leyes. La Ley de la Ciudad de Buenos Aires Nº 4.077 (sancionada en el año 2011 y promulgada en 2012) establece la obligatoriedad de contar con un desfibrilador externo automático (DEA) y personal entrenado en reanimación cardiopulmonar (RCP) en lugares públicos y privados de concurrencia masiva o de alto riesgo, en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Por su parte, la Ley Nacional Nº 27.159 (sancionada en el año 2015 y aún sin reglamentar) exige la instalación de DEAs en los espacios públicos y privados de acceso público de manera tal que una persona que sufra un paro cardíaco súbito reciba el tratamiento adecuado, es decir la desfibrilación. Asimismo, establece que “ninguna persona interviniente que haya obrado de acuerdo con las disposiciones de la presente ley, está sujeta a responsabilidad civil, penal, ni administrativas derivadas del cumplimiento de la misma”. Esto es muy importante ya que si bien en nuestro país no hay antecedente de casos en donde alguna persona haya sido condenada por intentar “solidariamente” reanimar a una víctima de paro cardíaco en la vía pública según su saber y entender; que la ley lo deje explícitamente aclarado, despeja cualquier temor que pueda surgir ante el hecho de practicar RCP siendo un lego en Medicina.

Como podemos ver, la existencia de ambas leyes representa un avance extraordinario en lo que es educación, promoción y toma de conciencia sobre de la importancia que tiene la implementación de estos programas, sobre todo en áreas de gran circulación de personas. Y más allá del estado en que se encuentran, esta situación no debería ser excusa para no cumplir con nuestro compromiso con la vida.

Por la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), con el asesoramiento del Dr. Roberto Peidro, médico cardiólogo (MN 43697), presidente de la FCA.

VACANTES AGOTADAS – Cursos gratuitos de RCP

La Fundación Cardiológica Argentina (FCA), brazo a la comunidad de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), invita a toda la comunidad a participar de la 2º edición de la Semana de la Lucha contra la Muerte Súbita que se llevará a cabo del 21 al 27 de agosto.

La iniciativa, que lleva adelante la FCA en su 2do. año consecutivo, tiene como objetivo fomentar el conocimiento y toma de conciencia en toda la población sobre la importancia de saber maniobras de Reanimación Cardiopulmonar Básica (RCP) y manejo del desfibrilador externo automático (DEA) como herramienta imprescindible para la atención temprana de la muerte súbita extra-hospitalaria.

Actividades para la comunidad:

  • Cursos gratuito de RCP y manejo del DEA: sábado 26 de agosto en el auditorio de la SAC (Azcuénaga 980). Cupos limitados e inscripción previa. Se realizarán distintos turnos. Inscripciones: de lunes a viernes entre las 9 y las 17 hs. en los teléfonos 4961-6520 / 9388.

Desde sus orígenes, la FCA, pionera en el dictado de cursos de RCP, promueve la importancia de que toda la comunidad esté entrenada en estas maniobras y en el manejo de DEAs de manera tal que cualquier víctima de paro cardiorrespiratorio pueda ser desfibrilada dentro de los primeros 3 minutos de ocurrido el episodio. Tras un paro cardiorrespiratorio, los primeros minutos son vitales ya que por cada minuto que la víctima pasa sin recibir maniobras de RCP, pierde 10% de posibilidades de ser reanimado.

En nuestro país se producen alrededor de 40.000 muertes súbitas al año y el 70% se ocasionan fuera de los hospitales – en el hogar, en el trabajo, en clubes, en los campos de juegos deportivos, en lugares públicos e incluso en la calle-, hecho estadístico que transforma a la comunidad no-médica en la primera encargada de atender un episodio de esta naturaleza.

Frente a este escenario, los planes de acceso público a la desfibrilación resultan una herramienta fundamental para cualquier miembro de la comunidad que deba atender una emergencia. Estar preparado para actuar es un acto solidario de gran envergadura.

Áreas de Cardio-RESCATE: fundamentales para la sobrevida de una víctima

Del 21 al 27 de agosto se conmemora la 2da. edición de la Semana de la Lucha contra la Muerte Súbita, una iniciativa de la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), brazo a la comunidad de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), para fomentar el conocimiento y toma de conciencia en toda la población sobre la importancia de estar entrenados en Reanimación Cardiopulmonar Básica (RCP) y manejo del desfibrilador externo automático (DEA) para la atención temprana de la muerte súbita extra-hospitalaria.

Es una realidad, que no muchas veces se conoce, que las personas que sufren un paro cardíaco o una muerte súbita fuera del ámbito de un hospital tienen escasas chances de sobrevivir. Las estadísticas nos muestran tasas de supervivencia de tan solo el 5 al 10%. Esto es, en parte, por el poco uso de los DEAs. Son escasos los casos en donde las víctimas son desfibriladas antes de la llegada del servicio de emergencias médicas, siendo la tasa de uso de estos dispositivos cercana al 3%.

Recordemos que las posibilidades de sobrevida disminuyen un 10% por cada minuto que una víctima pasa sin recibir maniobras de reanimación. Además, es importante saber que una de las principales causas del paro cardíaco, la Fibrilación Ventricular, puede ser revertida por el uso temprano de un DEA. Los DEAs son dispositivos automáticos para uso de personas no médicas, de muy fácil manejo, pero que requieren de un entrenamiento en su uso. En un caso de paro cardíaco, permiten mejorar las tasas de supervivencia y así ayudar a salvar una vida. Por esta razón, es vital que las víctimas puedan ser atendidas por los testigos del evento, mientras se espera la llegada del servicio de emergencias.

En este sentido, este mes se ha convertido en una ocasión ideal para tomar conciencia y dar a conocer el uso del DEA, y con ello la importancia que adquiere en la cadena de supervivencia. Poder utilizarlo, tan solo requiere pocas horas de entrenamiento y sobre todo las ganas de aprender y ejercitar la solidaridad para con el prójimo.

Sociedades científicas de todo el mundo, como la nuestra, bregan por la implementación de lo que se conoce como “programas de acceso público a la desfibrilación” (APD) y recomiendan la implementación de estos programas en todo evento donde se estime el uso de un DEA cada 5 años, estimando una tasa de paro cardíaco de 1 cada 1000 personas/año.

Pero, ¿qué implican estos programas? Se trata de planes estructurados, orientados para empresas, instituciones o eventos que representen lugares con gran afluencia de personas, en donde se planifica la instalación del número de DEAs necesarios de acuerdo a las características del lugar o evento, se entrena a un porcentaje crítico de personas que trabajen allí y se da a conocer el plan de emergencia ante un paro cardíaco. Para ello, se realizan simulacros, se renueva el entrenamiento con periodicidad y se organiza una estructura responsable del programa. Los DEAs tienen una vida útil de aproximadamente 10 años, y requieren de su control para mantener actualizadas sus baterías y parches. Por eso, tener un DEA solamente no confiere el rótulo de área/lugar o evento cardioprotegido.

Lo más destacable de su puesta en práctica es que mejora las chances de sobrevida en un 40%, lo que casi triplica la posibilidad de que una persona que sufre un paro cardíaco salga con vida del hospital. Estos datos son avalados por varios estudios que comparan los resultados en el tiempo, luego de su implementación. De hecho, una investigación sueca publicada este año, observó que la sobrevida de los paros cardíacos ocurridos fuera del hospital en el 2008 era del 5% y para el 2015 llegó al 20% luego de la implementación sistemática de estos programas.

A las claras, es innegable que los lugares de alto tránsito de personas o sitios donde se concentren individuos con alto riesgo de sufrir un paro cardíaco o una muerte súbita (por ejemplo, casinos, aeropuertos, edificios públicos, clubes, gimnasios, escuelas, universidades, campos de golf, eventos deportivos con asistencia masiva de público – maratones, y eventos sociales o culturales – recitales, conciertos, entre otros) debieran ser áreas/lugares o eventos con programas de acceso público a la desfibrilación.

La Fundación Cardiológica Argentina llama a estos programas Área de Cardio-RESCATE® (RESpuesta CARdiaca TEMprana)”, que cuentan con una larga trayectoria y se encuentran disponibles para empresas o instituciones públicas o privadas interesadas en implementar este tipo de iniciativas.

Por la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), con el asesoramiento del Dr. Diego Iglesias, médico cardiólogo (MN 86921), Prosecretario de la FCA, Instructor ACLS FCA

La vida después del infarto: aprovechar la nueva oportunidad

El día después de un ataque al corazón es inevitable experimentar sensaciones de incertidumbre, temor e inquietud. En este sentido, es importante saber que la mayoría de las personas que sobreviven se recuperan completamente y pueden continuar con sus actividades habituales durante muchos años. Si bien, es posible que necesiten realizar algunos cambios en el estilo de vida.

La vida después de un infarto ya es otra. Por eso, en la recuperación son fundamentales las actividades recreativas, el ejercicio físico y la vida social. Además, dormir bien por las noches; en ocasiones, una siesta o un breve descanso durante el día también puede ayudar. No hay que perder de vista que quienes presentan trastornos cardíacos deben descansar antes de fatigarse demasiado.

Ataque al corazón: signos de alerta

En primer lugar, es importante saber que un ataque al corazón puede ocurrir en cualquier momento y lugar, en el trabajo, haciendo deporte, descansando o realizando las tareas del hogar. Si bien estos episodios pueden producirse de manera intensa y de repente, las condiciones para que ocurran se vienen desarrollando durante años.

Pero, la mayoría de ellos comienza despacio, con un leve dolor o malestar. Por eso, desde la Fundación Cardiológica Argentina queremos recordar algunas señales de alerta que indican que podría estar ocurriendo uno:

Malestar en el pecho, específicamente en el centro, que dura más de unos minutos, o desaparece y reaparece. Típicamente suele manifestarse como una presión incómoda, un apretón en el centro del pecho o dolor.
Malestar en otras zonas de la parte superior del cuerpo, como por ejemplo en uno o ambos brazos, la espalda, el cuello, la mandíbula o el estómago.
Falta de aire o dificultad para respirar, que puede aparecer con o sin malestar en el pecho.
Otras señales de alerta pueden ser sudores fríos, náuseas y sensación de aturdimiento.

Es fundamental, ante alguno de estos síntomas, llamar de inmediato al sistema de emergencia o dirigirse al hospital más cercano.

¿Cómo prevenimos un nuevo ataque?

Es una realidad que nadie puede saber con seguridad si tendrá otro ataque al corazón. Si bien, en la actualidad las perspectivas para pacientes con trastornos coronarios son mejores que hace unos años, y seguirán mejorando.

Por eso, siguiendo algunas recomendaciones en relación al control de la presión arterial, el peso, la actividad física, los medicamentos y los hábitos no saludables, entre otros, existen más posibilidades de llevar una mejor vida y así evitar futuros episodios:

Controlar la presión arterial. No es novedad que la presión arterial alta es uno de los principales factores de riesgo de los ataques cardíacos o cerebrales. Mantener una dieta adecuada, controlar el peso, realizar actividad física, y tomar los medicamentos según indicación profesional, pueden ayudar a mantenerla controlada.
Realizar actividad física. Es importante recordar que la mayoría de las personas que se recuperan de un ataque de este tipo pueden mantenerse físicamente activas sin ningún inconveniente. De todos modos, recomendamos consultar al médico cuál es la actividad física más recomendada para cada paciente y el nivel de exigencia indicado.
Dejar de fumar. Si bien es sabido que fumar es malo para todos, el riesgo para las personas que tienen enfermedad coronaria es aún mayor. Continuar con el hábito tabáquico luego de haber tenido un ataque al corazón duplica las probabilidades de tener otro. En este sentido, evitar el humo del tabaco ajeno también es fundamental.
Limitar el consumo de alcohol. El consumo excesivo puede ocasionar graves problemas de salud, entre ellos: ataques cerebrales, aumento de la presión arterial e insuficiencia cardíaca. También, contribuye a la obesidad y a niveles altos de triglicéridos.
Mantener el peso a raya. Las personas con enfermedades cardíacas deben mantener su peso dentro de los límites saludables y seguir una dieta bien equilibrada que contenga cantidades adecuadas de proteínas, vitaminas y minerales. En los casos de sobrepeso, la pérdida de peso ayudará a mejorar los factores de riesgo cardiovascular.
Tomar los medicamentos. Esto puede ayudar a prevenir otro ataque al corazón. En estos casos, la consulta con el médico resulta imprescindible.

La recuperación es posible

Después de un infarto es casi imposible no estar inquieto, irritado o enojado. Si bien, es momento de afrontar la realidad. Se puede sentir triste o deprimido y que la vida no volverá a ser la misma. Pero, es importante saber que estos pensamientos son normales y el tiempo curará la mayor parte de ellos.

Por eso, es común escuchar que el día después se llena de preguntas e incertidumbre. Sin embargo, es importante saber que el enojo es solo una etapa de la recuperación. Es habitual que los temores puedan facilitar la aparición de síntomas físicos. Antes de un ataque al corazón no se preocupaban por los dolores pequeños y breves, mientras que ahora la más mínima molestia inquieta. Por eso, en estos casos es importante mantener la calma, con el correr de los días todas estas inquietudes desaparecerán.

Apostamos a que el día después de un infarto sea considerado una nueva oportunidad, un punto de partida para un nuevo estilo de vida, con algunos cuidados, y la expectativa de hacer valer cada minuto que ganamos. Disfrutar el momento del ejercicio, cada esfuerzo por cuidarnos y tratar de comprender los cuidados que imparte la familia y los seres queridos, forman parte de este proceso.

Por eso, y como sabemos que cerca de la mitad de los pacientes que tuvieron un infarto suspenden parte de su tratamiento antes del año de ocurrido el episodio, llamamos a la toma de conciencia y a considerar que la medicación, el ejercicio físico, el cuidado en las comidas, la suspensión del cigarrillo en los que fuman, el control periódico con el médico, entre otras recomendaciones, son las pequeñas acciones que tenemos que estar dispuestos a realizar para alcanzar más y mejor vida.

Por la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), con el asesoramiento del Dr. César Berenstein, médico cardiólogo (MN 86711), miembro de la FCA.