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¿Cómo mantener una alimentación saludable en fin de año?

Se acerca el fin de año y junto con ello el momento de las despedidas con amigos, compañeros de trabajo, festejos de navidad y año nuevo. Es una época de reuniones sociales y compromisos donde siempre el factor común es la comida.

Diciembre es uno de los meses más conflictivos en relación a la alimentación, donde se cometen la mayor cantidad de desórdenes alimenticios ya sea por exceso o por elegir alimentos poco nutritivos. Por eso, el objetivo que nos proponemos para estos días es mantener nuestro peso y cuidar la salud. Es importante recordar que casi todos los platos pueden adaptarse para hacerlos más saludables.

En este momento del año el error más común es no comer en todo el día para hacerlo sin límites durante las reuniones. Pero, así caemos en los “períodos de ayuno”. Se llega con mucho más hambre a la hora del evento y no solo ingerimos lo que tenemos ganas sino todo lo que se nos presenta a nuestro alcance, no medimos la cantidad ni la calidad.

Por eso, desde la Fundación Cardiológica Argentina queremos acercarles algunas recomendaciones que nos permitan disfrutar las fiestas de manera saludable, evitando así caer en los excesos tan poco deseados.

¿Cómo planificar el menú?

● Hacerlo con anticipación: esto permitirá determinar la cantidad de comida necesaria para la ocasión, evitando así comprar en exceso e incluir alimentos variados.

● Si la opción de menú son las picadas, tratar de elegir fiambres como quesos, pavita o lomito ahumado, jamón cocido, para reducir la cantidad de grasa. Recomendamos que haya siempre algunos bastones de zanahoria, apio, tomates cherry, para disminuir así las calorías aportadas. Tratemos de evitar los snacks que solo aportan calorías y mucho sodio a nuestro cuerpo.

● Siempre elegir comer de manera más liviana, seleccionar alimentos frescos y de bajas calorías, como por ejemplo vegetales. Es importante optar por entradas como ensaladas frescas y como acompañamiento del plato principal. Con esto aumentamos el volumen y nos dan mayor saciedad.

● El plato principal debería tener algún corte de carne: pollo sin piel, carne de vaca magra, pescado, y en el caso de elegir lechón tratar de que la porción sea moderada y sin piel. Optemos siempre por cocinarla a la parrilla o a la plancha para eliminar así la grasa sobrante.

● Evitar las recetas con mucha mayonesa o aderezos. En el caso de elegirlas, tratar que sean light o mezcladas con queso crema light. Usar aceite de oliva para condimentar, rico en omega 9.

● Para el postre elegir ensaladas de fruta o brochette frutal. Recordá que luego de esto viene la mesa dulce, para la cual se puede elegir poca cantidad de alimentos con chocolates y más frutos secos como nueces, almendras, castañas y frutas desecadas, por ejemplo damascos, duraznos, pasas de uva. Elegir solo una porción de pan dulce, budín o turrón; así evitamos el picoteo constante de la mesa dulce.

¿Qué conductas podemos tener en cuenta para el día del evento?

● La abundancia de la comida hace que muchas veces perdamos la noción de la cantidad que ingerimos. Una forma de medir lo que comemos es elegir para cada comida (entrada, plato principal y postre) un plato de tamaño mediano y poner en él todo lo que vamos a consumir. Así podremos controlar las cantidades.

● Beber con moderación: evitemos las gaseosas o el alcohol durante las comidas ya que aportan muchas calorías y nada de nutrientes saludables. Si es posible elegir AGUA o jugos de frutas naturales sin azúcar o gaseosas light. Tratemos de reservar una copa de bebida alcohólica para el momento del brindis.

● No dejes de lado el agua, recordemos que es verano y si vamos a comer de más también debemos estar bien hidratados. Al menos 2 litros de agua al día es lo recomendable.

● Hay que evitar seguir consumiendo las sobras durante los días posteriores. En el caso de que haya sobrado comida lo mejor es repartirse entre todos los invitados y que cada uno se lleve su parte (aunque lo ideal es previamente calcular bien y que no sobre).

En general, en esta época del año las comidas suelen ser ricas en azúcares simples, grasas trans o saturadas y sodio. Aquellas personas que padecen alguna enfermedad de base como obesidad, diabetes, insuficiencia renal e hipertensión, deben prestar mayor atención a lo que consumen ya que comer en exceso puede ocasionar consecuencias serias a su salud.

Además, no abandonemos la actividad física que venimos realizando. Hay que continuar con la vida habitual. No hay motivos para dejar de hacer nuestras actividades y sobre todo de ejercitarnos. Si el día de los festejos estamos con muchas cosas tratemos de hacer una caminata durante 40 minutos o 1 hora; también, podemos aprovechar las reuniones para bailar junto a la familia y amigos. ¡Disfrutemos de las fiestas, y muchas felicidades para todos!

Por la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), con el asesoramiento de la Lic. Luciana Soledad Valeiras (MN 7192), integrante del Equipo de Nutrición de la FCA.

1 de cada 2 personas con Diabetes desconoce que la padece

El Día Mundial de la Diabetes se conmemora cada 14 de noviembre para promover la toma de conciencia sobre esta enfermedad de gran crecimiento en todo el mundo, en especial la tipo 2. Por eso, desde la Fundación Cardiológica Argentina adherimos a la fecha convencidos de que la difusión de información es una pieza fundamental para la prevención.

Para comprender la magnitud de esta enfermedad es importante conocer algunos datos. En el año 2015, en el mundo había 415 millones de personas que padecían esta patología. Por estimaciones, se calcula que para el año 2040 el número llegará a 642 millones. Del total de los pacientes con Diabetes, 3 de cada 4 viven en países con bajos/medios ingresos per cápita. Además, el año pasado se produjeron 5 millones de muertes atribuibles a esta enfermedad, lo que corresponde a 1 fallecimiento cada 6 segundos en el mundo.

Dentro de las causas de muerte entre las personas con Diabetes, se sabe que el 52% es de origen cardiovascular y el 11% se debe a problemas renales. Se conoce que la expectativa de vida se reduce en 6 años entre los diabéticos, y 12 años en los pacientes con Diabetes que además tiene enfermedad cardiovascular.

¿Cuál es la situación en nuestra región?

Si analizamos el problema en América Latina, en el año 2015 se calculaban 29.4 millones de personas diabéticas, cifra que pasará a ser de 48.8 millones para el año 2040. En la Argentina, según los datos aportados por la Encuentra Nacional de Factores de Riesgo del año 2013 la prevalencia de Diabetes pasó del 8.4% en el año 2005 a 9.8% en 2013. Es sabido que existe una asociación entre la Obesidad y la Diabetes tipo 2; en esta misma encuesta se observó que la Obesidad pasó del 14.6% al 20% en los mismos años.

Diabetes y enfermedad cardiovascular

La importancia que adquiere la enfermedad cardiovascular en estos pacientes es fundamental. Se sabe que la Diabetes duplica el riesgo de tener un problema cardíaco. Por eso, es muy importante conocer estos datos ya que en la actualidad se calcula que 1 de cada 2 personas con Diabetes no tiene diagnóstico de la enfermedad, y el diagnóstico siempre es el primer paso.

Información reciente nos permite ver que en los últimos 20 años se ha logrado disminuir las complicaciones cardiovasculares en los pacientes diabéticos. Esto se debió a un mejor control de los distintos factores de riesgo, como la hipertensión y el aumento del colesterol, además de un mejor control de la glucemia.

De hecho, en los últimos años se han desarrollado una serie de fármacos muy efectivos para mantener la glucemia (el azúcar en la sangre) dentro de valores normales sin producir descensos importantes que puedan ser nocivos para los pacientes. Entre estos se destacan los que se conocen técnicamente como inhibidores de DPP4, los análogos de GLP1 y los inhibidores de SGLT2.

De todos modos, la medida más útil es concurrir al médico de cabecera quien analizando los antecedentes y realizando análisis simples de sangre puede detectar la enfermedad. En caso de serlo, en la actualidad existe una serie muy amplia de medicamentos que permiten controlar muy bien a los pacientes diabéticos.

Por la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), con el asesoramiento del Dr. Ricardo Rey, médico cardiólogo (MN 66021), Vicepresidente de la FCA.

ACV: en Argentina afecta a 1 persona cada 4 minutos

Los países de América Latina están experimentando un aumento en la mortalidad y discapacidad por el ataque cerebrovascular. Por eso, los sistemas de salud de estas regiones se han propuesto cumplir el objetivo de reducir, para el año 2025, un 25% la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles (enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias y diabetes), meta establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Desde la Fundación Cardiológica Argentina (FCA) y la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) adherimos a esta iniciativa llamada “Objetivo25x25” con la plena convicción de que podemos lograrlo a partir de un fuerte trabajo en campañas de concientización y difusión de información a los médicos y a la comunidad en general.

El 29 de octubre se conmemora el Día Mundial del ACV, una ocasión ideal para reafirmar este objetivo y convocar a población a tomar conciencia sobre el impacto de esta enfermedad y la importancia prevenirla. En Latinoamérica, el 40% de muertes con origen cardiovascular se producen durante los años más productivos de las personas. Para la OMS, 15 millones de personas sufren un evento vascular cerebral al año en todo el mundo. De este grupo, 5 millones mueren y otros 5 millones quedan discapacitadas de por vida. En las últimas 4 décadas, las tasas de incidencia de ACV disminuyeron en un 42% en los países de ingresos altos y aumentaron en más del 100% en los países de bajos y medianos ingresos, convirtiéndose en la segunda causa de muerte en la mayoría de países latinoamericanos.

Argentina no escapa a esa realidad. El ACV afecta a una persona cada cuatro minutos. Más de 18.000 DE personas mueren al año por esta causa, y es la primera causa de discapacidad y la segunda de muerte. Según la Tercera Encuesta Nacional de Factores de Riesgo del año 2013, la prevalencia de ACV fue de 1,9%. El porcentaje de este indicador aumentó con la edad a partir de los 50 años.

¿Cuál es el impacto de esta enfermedad?

El ACV es la principal causa de deterioro funcional. Afecta casi al 30% de las personas mayores de 65 años y el riesgo de padecerlo se duplica en cada década a partir de los 55 años. En personas mayores de 65 años, el 26% es dependiente de terceros en sus actividades diariaS hasta los 6 meses y el 46% tienen déficit cognitivo. Un episodio de ACV cambia la vida no solo de quienes lo sufren sino también de su familia y otros cuidadores.

A pesar de los avances en el conocimiento de la fisiopatología de la enfermedad y el advenimiento de las nuevas terapias de recuperación para pacientes seleccionados, la prevención efectiva sigue siendo el mejor enfoque para reducir la carga de la enfermedad.

¿Cómo prevenir el primer ACV?

Existen grandes oportunidades para prevenir el ACV. Un estudio internacional encontró que 10 factores de riesgo potencialmente modificables explicaron el 90% del riesgo de accidente cerebrovascular. En este sentido, los individuos propensos a ataques cerebrales pueden ser fácilmente identificados y dirigidos a intervenciones efectivas. Sin dudas, el control de los factores de riesgo se vuelve fundamental:

• Disminuir la inactividad física: el efecto protector de la actividad física presenta innumerables beneficios para la salud: reducción de la presión arterial, control de factores de riesgo como la diabetes mellitus y el exceso de peso corporal, reducción en el riesgo de padecer un ACV, entre otros. Las pautas de actividad física recomiendan que los adultos realicen más de 150 minutos por semana de intensidad moderada (por ejemplo, caminata rápida) o 75 minutos por semana de actividad física aeróbica de intensidad vigorosa (por ejemplo, correr), o una combinación equivalente. Estas pautas también señalan que cierta actividad física es mejor que ninguna y que los adultos que realizan cualquier actividad física obtienen beneficios para su salud.
• Llevar una dieta saludable: la hipertensión arterial es el principal factor de riesgo modificable para el ACV. Específicamente, los factores de riesgo dietéticos que se relacionan con la presión arterial elevada incluyen el consumo excesivo de sal, la baja ingesta de potasio, el peso excesivo, el alto consumo de alcohol, entre otros. Por cada aumento de porción, por día, en la ingesta de fruta y verdura, el riesgo de ACV se reduciría. En este sentido, las personas que consumen menos de 3 porciones por día tendrían mayor riesgo de ACV que si consumieran de 3 a 5 porciones por día. Por esto, se recomienda una ingesta reducida de sodio, un aumento de la ingesta de potasio y una dieta estilo DASH, que enfatice en frutas, vegetales y productos lácteos bajos en grasa y grasa saturada reducida, para disminuir la presión arterial.
• Consumir alcohol de manera leve a moderada: esto se asocia con un menor riesgo de ACV, mientras que un mayor consumo de alcohol aumenta el riesgo de padecerlo. Sin embargo, todos sabemos que la dependencia del alcohol es un problema de salud importante.
• Controlar adecuadamente la presión arterial: la relación entre la presión arterial y el riesgo de ACV es fuerte. Cuanto mayor es la presión arterial, mayor es el riesgo de ACV. Por eso, se recomiendan cambios en el estilo de vida como parte de una estrategia integral de tratamiento. Está documentado que el tratamiento farmacológico de la hipertensión previene el ACV y otros daños relacionados. La hipertensión sigue sin tratarse adecuadamente en la comunidad por lo que es necesario desarrollar, probar e implementar programas adicionales para mejorar la adherencia al tratamiento.
• No fumar: el tabaquismo es un potente factor de riesgo de ACV isquémico, asociado con una duplicación aproximada del riesgo, mientras que el riesgo es de 2 a 4 veces mayor para el ACV hemorrágico. El consumo de cigarrillos puede potenciar los efectos de otros factores de riesgo de ACV, como el uso de anticonceptivos orales. Estudios recientes sobre los efectos de la prohibición de fumar en las comunidades han asociado estas prohibiciones con una reducción en el riesgo de ACV. Tengamos en cuenta que fumar un solo cigarrillo aumenta la frecuencia cardíaca, la presión arterial media y el índice cardíaco, y disminuye la distensibilidad arterial. La exposición activa o pasiva al humo del cigarrillo también es perjudicial. Estudios epidemiológicos muestran una reducción en el riesgo de ACV con el abandono del hábito de fumar y con prohibiciones en toda la comunidad.
• Diabetes Mellitus: esta enfermedad es un factor de riesgo independiente de ACV, duplica el riesgo con una mortalidad del 20% por ACV. Las personas con esta enfermedad tienen una mayor susceptibilidad a la aterosclerosis y una mayor prevalencia de factores de riesgo aterogénicos, en particular la hipertensión y los lípidos sanguíneos anormales. Por eso, se recomienda el control de la presión arterial con un objetivo de <140/90 mm Hg en pacientes con diabetes mellitus tipo 1 o tipo 2; y el tratamiento de adultos con diabetes mellitus con estatinas, especialmente aquellos con factores de riesgo adicionales, para reducir el riesgo de un primer ataque.
• Obesidad y sobrepeso: el índice de masa corporal (IMC) de un paciente se usa para distinguir el sobrepeso (IMC, 25 a 29 kg / m2) de la obesidad (IMC> 30 kg / m2) y la obesidad mórbida (IMC> 40 kg / m2). Los hombres que presentan una circunferencia de cintura >102 cm y las mujeres con una circunferencia de cintura>88 cm están clasificados como obesos abdominales. Se recomienda que todos los adultos se sometan a exámenes de detección de la obesidad y que los pacientes con un IMC de ≥ 30 kg / m2 sean referidos para intervenciones conductuales multicomponentes intensivas para perder peso.
• Fibrilación auricular (FA): la FA, incluso en ausencia de enfermedad valvular cardíaca, se asocia con un aumento del riesgo de ACV isquémico de 4 a 5 veces. Por eso, existe una oportunidad importante para la prevención primaria del ictus en pacientes con fibrilación auricular.

Para finalizar, la prevención es fundamental para revertir el impacto de esta enfermedad y sus factores de riesgo. Se requiere optimizar las medidas, programas e iniciativas que ayuden a potenciar los sistemas de cuidado que identifiquen en cada oportunidad de contacto estos factores de riesgo a medida que surjan, y el control de los emergentes. El acceso a la atención es necesario, pero no suficiente para garantizar una prevención eficiente. También, se debe considerar la integración de los servicios para los pacientes que padecen la enfermedad, y focalizar los esfuerzos en esto, la PREVENCIÓN.

Por la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), con el asesoramiento de la Dra. Adriana Angel (MN 88991), miembro de la FCA.

Compartí el poder que te da un corazón sano

El Día Mundial del Corazón que se celebra el 29 de septiembre de cada año tiene como objetivo principal concientizar acerca de la importancia de llevar un estilo de vida saludable como herramienta de prevención para el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares (ECV), principal causa de mortalidad e incapacidad en el mundo y sus factores de riesgo.

Desde la Fundación Cardiológica Argentina y la Sociedad Argentina de Cardiología adherimos a esta fecha instituida por la Federación Mundial del Corazón (World Heart Federation –WHF), y fieles a nuestro compromiso con la comunidad, trabajamos para difundir mensajes claros tendientes a generar conciencia sobre esta problemática.

El lema propuesto por la WHF para este año nos llama a “Compartir el Poder”, convocándonos a realizar pequeños cambios en el estilo de vida que repercutan en nuestra salud cardiovascular.

De esta forma, el tema “Compartir el Poder” nos motiva a llevar una vida cada vez más saludable para el corazón y a multiplicar este mensaje de cambio de hábitos entre nuestros hijos, familiares y amigos, y transformar ese Poder en lograr mantener nuestro corazón sano.

No olvidemos que las enfermedades cardiovasculares tienen el triste privilegio de ser la principal causa de muerte y discapacidad en el mundo, causando la muerte de 17,5 millones de personas al año. Eso es un tercio de todas las muertes en el planeta y la mitad de todas las muertes no relacionadas con enfermedades transmisibles. Asimismo, alrededor del 80% de estas muertes ocurren en países de ingresos bajos y medios, donde los recursos humanos y financieros son los menos capaces de hacer frente a la carga de estas enfermedades.

¿Por qué la salud cardiovascular es una cuestión de importancia global?

• Para 2030 se espera que la mortalidad por cardiopatías y accidentes cerebrovasculares aumente a 23 millones en todo el mundo.
• Al menos un 80 % de las muertes prematuras provocadas por enfermedades cardiovasculares podrían evitarse si se controlan los cuatro factores de riesgo principales: el consumo de tabaco, la dieta poco saludable, la inactividad física y el uso nocivo del alcohol.
• Una de cada diez personas entre 30 y 70 años muere de una enfermedad cardiovascular al año.
• Las enfermedades cardiovasculares constituyen el 31 % de las muertes a nivel mundial.
• Desde la Sociedad Argentina de Cardiología, y su brazo a la comunidad la Fundación Cardiológica Argentina, hemos apoyado la iniciativa impulsada por la Federación Mundial del Corazón de reducir en un 25% las muertes prematuras por enfermedad cardiovascular antes del año 2025.

¿Cuál es la situación en nuestro país?

En Argentina, la creciente prevalencia de los factores de riesgo cardiovascular no deja de preocupar. La última Encuesta de Factores de Riesgo, del año 2013, ha demostrado índices contundentes en este sentido:

• Si bien el Tabaquismo ha disminuido (25,1% vs. 27,1% en 2009), la Hipertensión Arterial se ha mantenido estable (34,1% vs. 35,5% en 2009) pero es una de las más altas de Latinoamérica.
• Asimismo, 1 de cada 4 personas fuma, el 36,3% se encuentra expuesto habitualmente al humo de tabaco ajeno, y tenemos la triste estadística de ser uno de los países de mayor consumo.
• Por su parte, el Sobrepeso y la Obesidad han evidenciado un significativo aumento (57,9% vs. 53,4% en 2009), y la Diabetes no ha mostrado cambios sustanciales (9,8% vs. 9,6% en 2009) pero la tendencia siempre es en aumento.
• La ingesta de Sodio se ha reducido, esto se observa en la utilización del salero en la mesa (que registró una disminución del 31,6% respecto de la encuesta del año 2009). De todos modos, no hemos podido bajar el consumo de alimentos envasados con gran cantidad de sal.
• Por último, la Inactividad Física se ha incrementado (55,1% vs. 54,9% en 2009). Del mismo modo, según la Encuesta Nacional de Salud Escolar del año 2012 menos del 20% de los adolescentes de 13 a 15 años realiza la actividad física sugerida para su edad.

¿Cómo podemos revertir esta tendencia?

Muchas enfermedades cardiovasculares pueden evitarse haciendo sólo algunos simples cambios diarios, como comer y beber más saludablemente, hacer más ejercicio y dejar de fumar. Todas estas medidas hacen a una sociedad no sólo más saludable, sino también le otorgan más y mejor vida.

Desde la Fundación Cardiológica Argentina y la Sociedad Argentina de Cardiología compartimos algunas recomendaciones para mantener nuestros corazones sanos y hacer una diferencia duradera en nuestra salud.

Conocé tus riesgos. Cuidar tu corazón comienza con conocer tus riesgos. Es importante visitar periódicamente a un profesional de la salud para que realice un chequeo. El conocimiento es poder.
Alimentate de manera saludable. Comer y beber bien le da a tu corazón el combustible que necesita para vivir.
Realizá actividad física. Permanecer activo puede ayudarte a reducir el riesgo de padecer enfermedades del corazón y sentirte bien. Realizar 30 minutos de actividad al día, dejar de fumar y comer una dieta saludable ayudan a prevenir.
Cuidá tu corazón. Dejar de fumar es lo mejor que podés hacer para mejorar la salud del corazón.
Todos juntos podemos motivarnos como comunidad, en los colegios de nuestros hijos, nuestros lugares de trabajo y en nuestros hogares, promoviendo hábitos de vida más saludables. Compartir este conocimiento marca la diferencia.

La carga de enfermedad cardiovascular puede ser reducida. Pero, requiere del compromiso de todos. Valorá tu vida. Cuidá tu corazón. ¡Compartí el poder!

Por la Fundación Cardiológica Argentina (FCA) y la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), con el asesoramiento de los Dres. Roberto Peidro (presidente de la FCA) y Miguel A. González (presidente de la SAC)

SOBREPESO Y OBESIDAD INFANTIL: una epidemia que no deja de crecer

La obesidad es una enfermedad que se caracteriza por el exceso de grasa corporal, y como consecuencia, un aumento de peso. Su magnitud y distribución afecta en forma negativa la salud de las personas. Por eso, su impacto en la población no deja de preocupar. Más aún, cuando se observa una incidencia cada vez mayor en niños y adolescentes.

Un nuevo informe publicado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) y Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), “Panorama de Seguridad Alimentaria y Nutricional”, evidencia que Argentina tiene la segunda tasa de sobrepeso más alta en menores de 5 años de América Latina y el Caribe, con un 9,9%. Lo preocupante de estos datos reside en que los niños obesos o con sobrepeso, lo siguen siendo en la edad adulta. Esto conlleva a tener más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades cardiovasculares, diabetes, entre otras.

Es así como el informe propone reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante su prevención y tratamiento. Un patrón alimentario con bajo consumo de frutas, verduras, legumbres, y elevada ingesta de productos procesados y ultraprocesados (con alto contenido de azúcar, grasas y sal) está fuertemente asociado con un mayor desarrollo de sobrepeso y obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares (infarto y accidentes cerebrovasculares), y algunos tipos de cáncer.

Por esta razón, es de vital importancia educar a la población y concientizar que estas enfermedades son evitables llevando una vida sana con una buena alimentación y la realización de actividad física desde temprana edad, disminuyendo con esto el sedentarismo.

¿Cómo llevamos adelante una buena alimentación?

Es fundamental comer variado, priorizar el consumo de frutas y verduras (siempre intentando que sean de diferentes colores ya que así aportan distintos nutrientes, e incorporando las frutas frescas y secas, como almendras y nueces, como colación en reemplazo de las golosinas), lácteos, carnes magras, cereales (con preferencia integrales) y aceites vegetales naturales.

También, es necesario disminuir la ingesta de azúcar, grasas saturadas y trans, sodio y alimentos industrializados.

No es menor el impacto de las publicidades de alimentos en los niños. El mismo estudio realizó un análisis en este sentido, en ocho países de América Latina y el Caribe, y observó que casi el 50% de los alimentos publicitados en nuestro país tiene un bajo valor nutricional, y que el 69% de los encuestados consumió estos productos posteriormente.

Por todo esto, desde la Fundación Cardiológica Argentina queremos recordar los siguientes consejos:

• Es importante respetar las cuatro comidas principales (desayuno, almuerzo, merienda y cena), en lo posible en horarios estables, y una o dos colaciones de acuerdo con horarios o necesidades de cada uno.
• Evitar el “picoteo” de comidas ya que es ahí donde elegimos lo que tenemos a nuestro alcance y caemos en la tentación de ingerir alimentos con bajo valor nutricional, rico en azúcares y grasas.
• Consumir agua como bebida principal y suspender el consumo de gaseosas y jugos.
• En caso de consumir golosinas, tortas, snacks, elegir momentos como cumpleaños, fiestas, etc., y que no que sea algo de todos los días.

Es momento de tomar esta problemática en serio. Para disminuir la obesidad en los niños se debe estimular la realización de actividad física desde temprana edad; y para promover este hábito en ellos es necesario que toda la familia también la realice. Jugar al aire libre al menos 1 hora todos los días, en la plaza, usar escaleras siempre y cuando sea posible, caminar o andar en bicicleta, programar actividades que requieran movimiento en familia y compartir juegos deportivos. Nunca debemos olvidar que los adultos de la casa son el ejemplo de los niños.

Por la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), con el asesoramiento de la Lic. Luciana Soledad Valeiras (MN 7192), integrante del Equipo de Nutrición de la FCA.