SOBREPESO Y OBESIDAD INFANTIL: una epidemia que no deja de crecer

La obesidad es una enfermedad que se caracteriza por el exceso de grasa corporal, y como consecuencia, un aumento de peso. Su magnitud y distribución afecta en forma negativa la salud de las personas. Por eso, su impacto en la población no deja de preocupar. Más aún, cuando se observa una incidencia cada vez mayor en niños y adolescentes.

Un nuevo informe publicado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) y Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), “Panorama de Seguridad Alimentaria y Nutricional”, evidencia que Argentina tiene la segunda tasa de sobrepeso más alta en menores de 5 años de América Latina y el Caribe, con un 9,9%. Lo preocupante de estos datos reside en que los niños obesos o con sobrepeso, lo siguen siendo en la edad adulta. Esto conlleva a tener más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades cardiovasculares, diabetes, entre otras.

Es así como el informe propone reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante su prevención y tratamiento. Un patrón alimentario con bajo consumo de frutas, verduras, legumbres, y elevada ingesta de productos procesados y ultraprocesados (con alto contenido de azúcar, grasas y sal) está fuertemente asociado con un mayor desarrollo de sobrepeso y obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares (infarto y accidentes cerebrovasculares), y algunos tipos de cáncer.

Por esta razón, es de vital importancia educar a la población y concientizar que estas enfermedades son evitables llevando una vida sana con una buena alimentación y la realización de actividad física desde temprana edad, disminuyendo con esto el sedentarismo.

¿Cómo llevamos adelante una buena alimentación?

Es fundamental comer variado, priorizar el consumo de frutas y verduras (siempre intentando que sean de diferentes colores ya que así aportan distintos nutrientes, e incorporando las frutas frescas y secas, como almendras y nueces, como colación en reemplazo de las golosinas), lácteos, carnes magras, cereales (con preferencia integrales) y aceites vegetales naturales.

También, es necesario disminuir la ingesta de azúcar, grasas saturadas y trans, sodio y alimentos industrializados.

No es menor el impacto de las publicidades de alimentos en los niños. El mismo estudio realizó un análisis en este sentido, en ocho países de América Latina y el Caribe, y observó que casi el 50% de los alimentos publicitados en nuestro país tiene un bajo valor nutricional, y que el 69% de los encuestados consumió estos productos posteriormente.

Por todo esto, desde la Fundación Cardiológica Argentina queremos recordar los siguientes consejos:

• Es importante respetar las cuatro comidas principales (desayuno, almuerzo, merienda y cena), en lo posible en horarios estables, y una o dos colaciones de acuerdo con horarios o necesidades de cada uno.
• Evitar el “picoteo” de comidas ya que es ahí donde elegimos lo que tenemos a nuestro alcance y caemos en la tentación de ingerir alimentos con bajo valor nutricional, rico en azúcares y grasas.
• Consumir agua como bebida principal y suspender el consumo de gaseosas y jugos.
• En caso de consumir golosinas, tortas, snacks, elegir momentos como cumpleaños, fiestas, etc., y que no que sea algo de todos los días.

Es momento de tomar esta problemática en serio. Para disminuir la obesidad en los niños se debe estimular la realización de actividad física desde temprana edad; y para promover este hábito en ellos es necesario que toda la familia también la realice. Jugar al aire libre al menos 1 hora todos los días, en la plaza, usar escaleras siempre y cuando sea posible, caminar o andar en bicicleta, programar actividades que requieran movimiento en familia y compartir juegos deportivos. Nunca debemos olvidar que los adultos de la casa son el ejemplo de los niños.

Por la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), con el asesoramiento de la Lic. Luciana Soledad Valeiras (MN 7192), integrante del Equipo de Nutrición de la FCA.