Resucitación cardiopulmonar
Las nuevas guías de atención cardiovascular de emergencia de 2010 establecen
que una comunidad organizada encontrará mejores oportunidades de supervivencia
ante un paro cardíaco a través de la educación en el reconocimiento de la
situación de emergencia, la reanimación, el desarrollo de programas de acceso
público a la desfibrilación y los cuidados médicos posteriores a la reanimación.
Todas estas estrategias, de mutua dependencia, integran un sistema diseñado para
salvar más vidas. La persona entrenada en reanimación juega un rol fundamental
en este sistema, brindando el cuidado inicial a través de la reanimación
cardiopulmonar (y muchas veces la desfibrilación automática precoz), reduciendo
el tiempo sin atención hasta la llegada del personal médico especializado.
Las recomendaciones de la American Heart Association (AHA) de 2010 proponen un
cambio radical en la secuencia de reanimación utilizada en los últimos 50 años:
el A-B-C (apertura de la vía de aire, buena ventilación, circulación) se
reordena como C-A-B priorizando la realización de compresiones sobre las
ventilaciones y consolidando las compresiones en la base de la reanimación.
Las recomendaciones 2010 ponen especial énfasis en que para ayudar a una
persona que cae súbitamente frente a nosotros y no responde sólo necesitamos
nuestras manos.
Si usted no está entrenado formalmente en las maniobras de resucitación que
describiremos a continuación pero necesita ayudar a algún familiar o ser
querido, recuerde:
1. Mueva a la persona y grítele para ver si responde.
2. Si no lo hace, pida la ambulancia y comience a comprimir fuerte y rápido en
el centro del pecho hasta que llegue la ayuda especializada.
3. No se preocupe por no estar dando ventilaciones de boca a boca. La compresión
del pecho como maniobra aislada le dará a la víctima una gran oportunidad de
sobrevivir.