Desde hace mucho tiempo conocemos que las enfermedades cardiovasculares se vinculan a condiciones predisponentes que llamamos factores de riesgo, como la hipertensión arterial, el tabaquismo, el aumento del colesterol, la diabetes entre otros.
Actualmente los expertos han llamado la atención sobre el problema del sobrepeso, considerándolo como la "epidemia mundial del siglo XXI".
El problema no es solamente estético. La grasa abdominal profunda (visceral), no es un mero depósito del exceso de calorías, sino que es químicamente muy activa, produciendo ácidos grasos libres y factores inflamatorios, que volcados a la circulación se relacionan con una reducción del efecto de la insulina, alteraciones en el manejo de las grasas y con el daño arterial.
En este sentido, hoy hemos aprendido a reconocer el llamado SINDROME METABOLICO.
Sus componentes son:
Las estadísticas nos muestran que los portadores de este síndrome tienen mayor susceptibilidad a presentar diabetes, accidentes cerebrovasculares e infarto de miocardio.
La primera medida para afrontarlo es su reconocimiento.
COMENCEMOS POR CONOCER EL PERIMETRO ABDOMINAL
Si este supera los límites mencionados, adelantemos nuestra consulta médica periódica a fin de controlar la presión arterial y actualizar los análisis en sangre. El problema no se limita al individuo adulto.
Los jóvenes y adolescentes tienden a modificar desfavorablemente sus hábitos. Pasan más horas frente al televisor o computadoras, ingieren comida rápida y practican menos ejercicio.
Esto los predispone al síndrome metabólico, a la diabetes y también a mayor riesgo cardiovascular.

LA REDUCCION DE LA GRASA ABDOMINAL ES FUNDAMENTAL PARA MEJORAR EL RIESGO CARDIOVASCULAR
Al reducir la grasa visceral, mejoran los otros componentes del síndrome metabólico.
Debemos entonces modificar nuestros hábitos de vida:
Es así como simplemente evaluar cuánto "estiramos" nuestro cinturón, es una herramienta muy útil para que nuestro médico pueda concretar medidas de prevención de las enfermedades cardiovasculares.