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INTRODUCCION
La muerte súbita cardiaca ocurre cuando la actividad del corazón cesa en forma
abrupta e inesperada a raíz de un “problema eléctrico”, generado por un desorden
del ritmo cardiaco llamado Fibrilación Ventricular (FV) que al evitar que se
cumpla la acción de bomba del corazón impide que éste lleve sangre y oxígeno al
resto del cuerpo. Este “caos cardiaco”, una vez instalado, solo puede ser
revertido con el uso de equipos que generan una descarga eléctrica llamados
desfibriladores.
DATOS ESTADISTICOS
En USA se estima que mueren por este mecanismo aproximadamente mil personas por
día, algo así como 350.000 al año, estimándose la incidencia anual del 1-2/mil
de la población.
De estas 350.000 personas solo el 5% sobrevivía hasta la aparición de los planes
de desfibrilación de acceso público.
Otro dato estadístico significativo, también de EEUU, es la comparación entre la
cantidad de muertes súbitas vs. otras enfermedades terminales o siniestros.
Veremos que sumadas las muertes debido a incendios, sida, accidentes de tráfico
/ de armas de fuego, cáncer de próstata y de mama están lejos de las 350.000
personas al año que fallecen debido a la muerte súbita.


Estas estadísticas del 1 al 2 /mil sugiere que en nuestro país puede haber entre
30 a 60 mil víctimas por año de las cuales solo llega con vida al hospital menos
del 5%.
De hecho la muerte súbita cardiaca y otras formas de muerte inesperada es un
flagelo que cobra millones de vidas por año y que pueden prevenirse o tratarse
adecuadamente si las medidas a implementar y su planificación, abarcaran también
a todo tipo de acción que se pueda realizar fuera del hospital (domicilio, vía
pública, comunidades cerradas, lugares de recreo y esparcimiento, canchas de
golf, clubes, escuelas, etc.). En virtud de este número significativo de
víctimas en el ámbito extra hospitalario se considera que el primer efector de
la muerte súbita es la comunidad y que los planes de desfibrilación de acceso
público para revertir esta problemática deben apuntar en este sentido.
LA SOLUCION
Una de las estrategias elegidas para revertir o disminuir el impacto de este
problema de la salud pública es optimizar el funcionamiento de la llamada cadena
de sobrevida, concepto desarrollado en la década del setenta y que define cuatro
eslabones básicos:

-1º Detección precoz de las señales de alarma y pedido de ayuda al sistema de
emergencias.
-2º Comienzo inmediato de las técnicas de resucitación cardiopulmonar.
-3º Desfibrilación precoz.
-4º Llegada en el menor tiempo posible del sistema de emergencias (911, 107 o
similar).
Una ruptura en cualquiera de los cuatro pasos de la cadena de supervivencia
compromete la oportunidad de sobrevida de la víctima. Sin embargo, la
desfibrilación temprana se reconoce como el paso más crítico ya que con ella se
restaura el ritmo cardíaco resucitando a la víctima de la muerte súbita. Esto es
crucial ya que luego del desafortunado suceso, por cada minuto de demora en la
desfibrilación se pierde un 10% de posibilidad de sobrevida.

Las víctimas de SCA están, sin duda, al borde de la muerte.
La desfibrilación externa es, en el 80% de los casos, el único tratamiento
efectivo para resucitar a la víctima.
En este punto es importante la aparición de los DEAs (desfibriladores
automáticos externos), cuya principal virtud es realizar esta desfibrilación,
sin necesidad de ser médico para diagnosticar la fibrilación ventricular, motivo
por el que es apto para usuarios legos en medicina, transformando a la comunidad
entrenada en el primer rescatista, que llevará a mas de un 75% la probabilidad
de sobrevida del damnificado, destinado de otra manera a una muerte casi segura.
Robert Hickey, M.D., Presidente del Comité de Cuidados Cardiovasculares de
Emergencia de la AHA considera que el uso de los DEAs debe implementarse como
parte de una estrategia o de un plan de respuesta conjunto ante la emergencia.
Estos programas han demostrado científicamente salvar vidas y hoy por hoy son el
único tratamiento eficaz para los paros cardíacos por FV (más del 80% del
total), dado que si solo esperamos la llegada de las dotaciones de emergencia
sin hacer nada, la muerte cerebral comenzará entre los 3-5 minutos mientras las
dotaciones llegarán alrededor de los 10-12 minutos.
PLAN DE DESFIBRILACION DE ACCESO PUBLICO
Las recomendaciones universales del ILCOR, plantean que todas las unidades de
primera respuesta sanitaria tengan desfibriladores automáticos externos (para
uso de ciudadanos en general) o manuales (solo para uso médico) de la misma
manera que en los polideportivos, comunidades cercadas, complejos de oficinas,
centros sanitarios y/o comerciales entre otros. La Asociación Americana del
Corazón -American Heart Association- (AHA), el Consejo Europeo de Resucitación -European
Resucitation Council- (ERC), el ILCOR (International Laisson on Comité on
Resucitation), e instituciones científico médicas locales apoyan enérgicamente
el uso de estos equipos dentro de programas comunitarios de resucitación como
estrategia vital para combatir el flagelo de la muerte súbita.
Estos programas en realidad, son normalmente llamados “Planes de Desfibrilación
de Acceso Público” y los podemos resumir en cinco pasos:
1. Evaluar el modelo de respuesta actual: Se deberá estudiar el modelo actual en
caso de existir para evaluar las alterativas que incluyan el nuevo plan.
2. Plantear y definir de acuerdo a datos médico científicos como nuestro
objetivo fundamental, el tiempo máximo desde el suceso a la desfibrilación.
3. Realizar un trabajo de consultoría para definir (según las características
geográficas del área, evaluación de accesos, información de cantidad de personas
involucradas, cumplimiento de nuestro objetivo, etc.): la cantidad de personas a
entrenar en RCP, cantidad y distribución de DEAs y accesorios.
4. Confección de protocolos y procedimientos, además de incorporar los
accesorios necesarios para la implementación del plan.
5. Disponer de un director médico que asegure la calidad del sistema,
cumplimentando con el protocolo de gestión previamente diseñado, vigilando el
cumplimiento de los programas de capacitación, asegurando la provisión de
insumos de los equipos, etc.
NUESTRA PROPUESTA

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Algunos Consejos de Resucitación y la AHA han realizado modelos de convenios
para certificar organizaciones, instituciones, entidades, lugares y/o edificios
como, cardio-protegidos o cardio-seguros con el fin de reducir la muerte por
paro cardíaco repentino a través de la educación, implementación y certificación
de programas de DEAs en la comunidad.
Saber de la existencia de algunos modelos como el desarrollado por la AHA
aportando sus recomendaciones sus principios de Buenas Prácticas y sus procesos
de certificación y acreditación conjuntamente con la necesidad de contar en
nuestro país con sistemas de calidad que apunten a una mejor práctica
sistematizada en este terreno, han influido para desarrollar el concepto de
AREA CARDIOPROTEGIDA avalado por la Fundación Cardiológica
Argentina conjuntamente con el “Área de desarrollo para los principios de
cardioprotección de GHP Solutions”.
El objetivo fundamental es el de proporcionar estándares y programas de
certificación y acreditación formal para instituciones y/o instalaciones que
adquieran el compromiso de estar listos y preparados para responder en tiempo y
forma ante una emergencia cardiaca. Estos programas conjuntos mejoran la
eficiencia de los procedimientos ante la emergencia, disminuyen la exposición a
la responsabilidad profesional, son una prueba de compromiso con la salud por
parte de las instituciones de cualquier tipo y constituyen una seguridad para
empleados, clientes, visitas, y familias.
El proceso de certificación incluye:

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