Noticias | 03 nov. 2022

TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

La conducta alimentaria problemática puede llevar a un trastorno que afecta tanto el aspecto psicológico de una persona como el físico u orgánico.

Si bien el inicio de estas conductas suele manifestarse en la adolescencia, en las últimas décadas se ha observado un comienzo temprano en etapas de la niñez y la pubertad, lo que derivó en un aumento del número de consultas con profesionales especialistas. Si bien es más prevalente en el sexo femenino, no es exclusivo de las mujeres.

En general se tiende a pensar que la persona tiene “un problema solo con la comida”, cuando el conflicto comienza mucho antes. Se trata de un trastorno con causas psicológicas haciendo síntoma en la conducta alimentaria.

Las causas suelen estar vinculadas a cuestiones psicológicas, asociadas a baja autoestima e inseguridad, que llevan a una constante auto evaluación y exigencia, asimismo a factores sociales o familiares generando mandatos de belleza o perfección, como modelos de una vida exitosa y feliz. 

Es frecuente que se presente una distorsión en la percepción corporal, que consiste en una imagen que les devuelve el espejo que no es acorde a la realidad, encontrando una disconformidad con su peso y consecuentemente obligándose a adelgazar en la búsqueda de un “ideal”.

Se puede presentar como un cuadro donde predomina la restricción de alimentos, en los cuales la no ingesta de calorías es lo principal (anorexia). En otros casos puede consistir en atracones, purgas, vómitos donde la ingesta alimentaria es aumentada, realizando conductas compensatorias a fin de eliminar lo consumido (bulimia). También hay otras formas de manifestación tales como la limitación o excesiva selección de ciertos alimentos que se permiten consumir (aceptados como “saludables”), o una preocupación extrema por el cuidado físico (vigorexia).

En cuanto al tratamiento, se recomienda un enfoque interdisciplinario (psicológico, nutricional y en algunos casos farmacológico).

Las terapias están orientadas a cuestiones de autoestima y aceptación de sí mismo, como también terapias familiares y grupales siendo lo vincular un factor importante por la tendencia al aislamiento o comparaciones con los demás, que generan dificultades en las relaciones sociales.

De no tratarse adecuadamente puede comprometer gravemente la salud física por complicaciones a causa de desnutrición, viéndose afectados aspectos clínicos, ginecológicos, odontológicos, cardiológicos entre otros. Los casos más graves requieren un tratamiento intensivo de consultas diarias o inclusive internación. 

 

¿Cuáles son los signos de sospecha o alarma de problemas alimentarios que merecen realizar una evaluación?: 

  • Saltear comidas o poner excusas para no comer.
  • Centrarse de manera excesiva en una alimentación saludable.
  • Comer separado de la familia, o a escondidas.
  • Evitar actividades sociales, comidas con amigos, vacaciones, etc.
  • Preocupación excesiva por el peso o la imagen corporal.
  • Tomar suplementos dietéticos, medicación o productos herbarios para bajar de peso o autoindicados.
  • Ejercitarse en exceso.
  • Ir al baño durante o posterior a las comidas.
  • Expresar tristeza, enojo, vergüenza o culpa respecto a su alimentación.
  • Usar vestimenta holgada, entre otros.

 

Hospital Italiano de Buenos Aires.
Lic. Ma. Belén Despierre. Servicio de Psiquiatría.
Lic. Pilar Esnaola. Servicio de Alimentación.
Dr. Maximiliano Kuttel. Servicio de Psiquiatría.

Dra. Analía Venczel. Servicio de Nutrición